Según los relatos de las hijas de los ex trabajadores industriales se concluye que de las seis viviendas construidas, cinco fueron ocupadas por empleados junto a sus familias y una por un obrero y su familia, lo cual respondería a las especificidades legales de la utilización del impuesto tributario del cinco por ciento por parte de la empresa respecto a la construcción de las viviendas, situación que requería la residencia de al menos un obrero en las viviendas. Al respecto, cabe mencionar que en términos laborales se realizaba una distinción entre obrero y empleado entendiendo al primero como aquel trabajador que desarrolla un trabajo principalmente físico, mientras que el segundo desarrolla una labor principalmente intelectual.
“lo que pasa que estas casas se adjudicaron a nosotros no más, para la familia, los papás, se adjudicaron por el 5% de la Caja Habitacional, por la ley, inclusive te puedo decir que los que habitaban acá eran solamente empleados, porque la diferencia es que aquí era entre obreros y empleados” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
“acá por ejemplo eran todos empleados, y mi familia eran obreros, esa era la diferencia, y había que tener un obrero habitando el domicilio (...) de las 6 solamente mis papás eran obreros, los dos eran obreros, no eran empleados particulares, no eran empleados” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Plano de alcantarillado Pasaje Cintolesi.
Fuente: Archivo personal residentes Pasaje Cintolesi.
A mediados del 1963, la Corporación de Vivienda (CORVI) hace envío de una carta a “Manufacturas Cintolesi S.A.C.”, dando respuesta a la solicitud de venta de las viviendas del Pasaje Cintolesi a los trabajadores y sus familias que residían en dichas residencias para así entregarles de manera formal la propiedad, ya que tal y como menciona una de las hijas de los trabajadores:
“En ese tiempo había un sistema de que la empresa disponía la casa (...) y ello por intermedio de SERVIU, con SERVIU llegaban a un acuerdo, y había un del 5% que viene hace tiempo (...) Y, por eso, entre medio de esa ley se pagaron estas casas” (Entrevista personal, 2024).
Carta enviada por Corporación de Vivienda (CORVI) a Manufacturas Cintolesi S.A.C.
Fuente: Archivo personal residentes Pasaje Cintolesi.
Sin embargo, en función de los antecedentes facilitados por las actuales residentes del Pasaje Cintolesi, se observa el Certificado de Avalúo de una de las viviendas de inicios del 1970 que esclarece la situación legal de las viviendas, las cuales continuaban siendo de propiedad de “Manufacturas Cintolesi. SAC”, es decir, si bien las viviendas fueron construidas para los trabajadores, éstas no fueron entregadas inmediatamente en términos legales.
Certificado de Avalúo Viviendas Pasaje Cintolesi. 12 de enero de 1970.
Fuente: Archivo personal residentes Pasaje Cintolesi, 2024.
Asimismo, se presenta una carta enviada a fines del año 1970 por parte de los ex trabajadores y residentes de las viviendas del Pasaje Cintolesi a la Corporación de Vivienda para solicitar orientación respecto a los procesos de expropiación de los inmuebles con la finalidad de tramitar la futura compra habitacional directamente con la CORVI. De esta manera, se denota la complejidad administrativa y el largo proceso burocrático del procedimiento de compra-venta y traspaso de las viviendas, lo cual potencialmente tuvo una complejidad mayor por el periodo político en que se encontraba el país.
Carta de residentes Pasaje Cintolesi a Corporación de la Vivienda. 18 de diciembre de 1970.
Fuente: Archivo personal residentes Pasaje Cintolesi, 2024.
Finalmente, según los antecedentes recopilados es posible esclarecer que recién a inicios del año 1976, los residentes del Pasaje Cintolesi pudieron efectuar la compraventa de sus viviendas directamente con la Corporación de Vivienda, entidad que previamente había expropiado las viviendas singularizadas a la Sociedad Manufacturas de Sombreros Cintolesi S.A.C. En este sentido, las cuatro familias lograron uno de los desafíos más complejos para los trabajadores industriales del siglo XX a partir de las políticas públicas habitacionales impulsadas en favor de la clase trabajadora, las que además quedaron exentas del pago de contribuciones debido a su calidad de viviendas sociales.
EL PASAJE CINTOLESI
En la fotografía que se presenta a continuación se observan dos edificios de viviendas pareadas, sin embargo, la sociedad anónima “Manufacturas Cintolesi S.A.C.” en el marco de la implementación de las “Leyes de Edificación Obrera” construyó tres edificios que conformaron un conjunto habitacional de seis viviendas pareadas de dos pisos, de 195 m2 cada una. A nivel de construcción, la base fue de albañilería confinada de ladrillo estucado y hormigón, generando así una primera planta de las viviendas compuestas por un living, un comedor, un escritorio, un baño y la cocina, la cual tiene una salida hacia el patio trasero, mientras que la segunda planta se compone por tres dormitorios y un baño (Oropesa, 2007). Cabe mencionar que según la memoria de título del arquitecto Alberto Oropesa titulada “Instituto para el desarrollo del arte popular, Quinta Normal, Santiago: Identidad como motor de desarrollo urbano", el arquitecto que elaboró los planos del proyecto de aguas y alcantarillado de la Fábrica de Sombreros Cintolesi (1943) y los planos de las viviendas del Pasaje Cintolesi (1953) fue Leonello Botacci, sin embargo esta información no se pudo contrastar con los planos originales.
Vista aérea actual del Pasaje Cintolesi
Fuente: SECPLAN, Municipalidad de Quinta Normal, 2023
Desde una perspectiva comparativa, se observa cierta concordancia entre la arquitectura de albañilería de ladrillo de la Fábrica de Sombreros Cintolesi y las viviendas del Pasaje Cintolesi, en la utilización del mismo sistema constructivo, lo cual coincide con lo planteado por Oropesa (2007) quien sostiene que “esta condición transversal en el uso de la albañilería permitió una relación directa con las viviendas, donde el volumen mayor de la fábrica es reescalado por la albañilería existente en las viviendas” (p.28). Por su parte, desde la perspectiva del diseño, el eclecticismo guía su estilo, desde lo racionalista con guiños e inspiraciones de villa italiana, y el Art decó, lo cual se puede observar tanto en los acabados de las chimeneas, en el uso de elementos en acero que ornamentan las fachada y balcones, rejas de las ventanas o hasta el simple tomador de persianas que ornamentan la fachada.
“Bueno, el diseño, el diseño sí, en Italia, eh. En qué parte en Sicilia creo que es, en Sicilia hay unas casas que son idénticas a estas (...) Es de donde mismo era el dueño de la fábrica, son idénticas” (Entrevista personal, 2024).
Detalles fachada de viviendas Conjunto Habitacional Pasaje Cintolesi

Fuente: SECPLAN, Municipalidad de Quinta Normal, 2024.
Detalles interiores de viviendas Pasaje Cintolesi

Fuente: SECPLAN, Municipalidad de Quinta Normal, 2024.
A pesar de esto, cabe mencionar la existencia de algunos relatos que sostienen que en un principio las viviendas fueron pensadas para que residiera la familia Cintolesi Fabiani y sus herederos, sin embargo, se infiere que producto de la implementación de las políticas habitacionales de esos años, los empresarios debieron acoplarse a las normativas en torno al fomento de la edificación de viviendas obreras. Por esta razón además, se entendería que de las 6 viviendas, 5 fueron entregadas a trabajadores con cargo de empleados y una vivienda a un trabajador con cargo de obrero, todos con cargos de responsabilidad en la empresa que requerían el aseguramiento de una residencia cercana a la fábrica, encontrándose justamente en la vereda poniente de la misma, de manera tal que éstos debían desplazarse únicamente una cuadra para llegar a sus puestos laborales.
“mire yo lo que tengo entendido es que estas casas la hicieron para ellos, es lo que a mí siempre me dijeron, era para que la familia estuviera cerca de la empresa, es lo que supe, pero por ley eso tenían que adjudicar los empleados, a los trabajadores” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Plano de ubicación de viviendas Pasaje Cintolesi

Fuente: Archivo personal residentes Pasaje Cintolesi.
SINDICALISMO EN LA FÁBRICA DE SOMBREROS CINTOLESI: EMPLEADOS Y OBREROS
Durante la existencia de la Fábrica de Sombreros Cintolesi, los trabajadores y las trabajadoras tuvieron diversas formas de organización, de manera diferenciada entre obreros y empleados. En este sentido, la primera forma de organización autónoma de los trabajadores fue a través de la denominada Sociedad de Resistencia de Obreros Sombrereros de la Fábrica “Cintolesi Hnos. Ltda.”, la cual se constituyó como asociación de obreros que se agrupaban para funcionar de manera independiente a las relaciones entre el Estado, los empresarios y el capital, en un escenario de inexistentes legislaciones laborales o sociales. Históricamente, estas asociaciones fueron las primeras organizaciones de obreros industriales de Chile, promoviendo un fuerte sentimiento de conciencia de clase y la coordinación de huelgas generales insurreccionales (Mellado, 2013).
Luego de una amplia movilización social y la consecuente entrada en vigencia de las leyes laborales a fines de marzo de 1925 (Ley N° 4.057: La Organización del Sindicato Industrial), las cuales establecieron diversas limitaciones entre las que destaca la obligatoriedad de un mínimo de 25 socios/as requeridos/as para la conformación de un sindicato, la sindicalización legal en las ciudades industrializadas comenzó a aflorar de manera exponencial, sin embargo, las respuestas del empresariado fueron diversas y contradictorias: en algunos casos lisa y llanamente despidieron a todo aquel obrero que tuviese intenciones de organizarse, en otros no lograban llegar a un acuerdo respecto a los pliegos de peticiones de los obreros. Frente a esta situación, diversas instituciones de organización obrera se debatieron entre asumir la nueva legislación o continuar con discursos revolucionarios (Mellado, 2013).
Publicación en Diario “La Nación”. Domingo 3 de agosto de 1952. Miembros de la Directiva del Sindicato Industrial Cintolesi S.A.C.

Fuente: https://culturadigital.udp.cl/dev/wp-content/uploads/2022/07/LN_1952_08_03.pdf
En este escenario, los obreros que formaban parte de la Sociedad de Rescate de la Fábrica de Sombreros Cintolesi tomaron la decisión de constituirse como un Sindicato Industrial Legalizado en abril de 1925, sin embargo, resolvieron la no aceptación de ninguna de las disposiciones de dicha ley, incluyendo la que obligaba a los obreros a transferir el 2% de su salario a la Caja de Seguro Obligatorio Local, frente a lo cual los dueños de la fábrica ejercieron medidas de presión para hacer cumplir la ley, primeramente amenazando con despidos de mujeres operarias, derivando en el efectivo despido de aquellas que se negaron a acatar la ley, y luego ejercieron la misma presión a los hombres operarios, quienes también se resistieron y fueron vencidos debido a la escasa unión entre los trabajadores y trabajadoras.
Posteriormente, en el año 1926 los obreros de la Fábrica de Sombreros Cintolesi se declararon en huelga en contra de la reducción salarial impulsada por uno de los dueños de la empresa, don Pergentte Cintolesi (Mellado, 2013). Así, el proceso de sindicalización legal marcó una época de alta movilización social, y en marzo de 1926, la FOCh (Federación Obrera de Chile) hace un llamado a paro nacional en contra de las leyes laborales.
Posteriormente, según la publicación del Diario “Acción Comunal: Periódico de todos y para todos”, la constitución del Sindicato de trabajadores de la Fábrica de Sombreros Cintolesi fue el 25 de julio de 1927, con la finalidad de mejorar las condiciones laborales y el bienestar de todos los obreros. Asimismo, se publica que el directorio sindical estuvo compuesto por: presidente Sr Heriberto Escobar, secretario Sr Juan Villanueva, tesorero Sr Eulogio Gúñez y directores Sr Rogelio Soto y Sr Federico Berríos.
Diario “Acción Comunal: Periódico de todos y para todos”. Yungay, 31 de Julio de 1927. Número 11.

Fuente: https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:155564
El día 19 de agosto del año 1939 se celebró el doceavo aniversario del Sindicato Obreros “Cintolesi Hnos. Ltda” en su sede ubicada en Julio Bañados #131, iniciativa que fue difundida de manera masiva a través del Diario La Nación y que contempló dos jornadas de actividades: una velada cultural y un banquete. En el comunicado, se define al Sindicato Cintolesi como “una de las organizaciones más activas y progresistas, se ha distinguido siempre por su gran espíritu de solidaridad en las luchas del gremio de la industria sombrerera y del proletariado en general”. Lo anterior, denota lo comentado previamente respecto a la amplia adhesión sindical que albergaba esta organización en particular. Adicionalmente, Oropesa (2007) plantea que “durante el funcionamiento de la fábrica, [el sindicato] no fue solo motor de desarrollo económico, sino que además entregaba asistencia médica en la sede social de Cintolesi, ubicada a cinco cuadras, para los trabajadores y sus familias, donde también se realizaban espectáculos y matrimonios”.
Publicación en Diario “La Nación” 19 de agosto de 1939. “Actividades Gremiales”


Fuente: https://culturadigital.udp.cl/dev/wp-content/uploads/2019/11/LN_1939_08_19.pdf
El Sindicato de Obreros de la Fábrica de Sombreros Cintolesi se ubicó en la comuna de Quinta Normal, a cinco cuadras de la fábrica, específicamente en la calle Julio Bañados #131, entre Juan de Barros y Juan Luis San Fuentes. Este espacio de organización sindical fue utilizado no sólo por los trabajadores tanto obreros como empleados de Cintolesi, sino que también fue facilitado a trabajadores de las industrias colindantes, como por ejemplo de la Cooperativa de Obreros de la Cristalería Yungay. Al respecto, algunas de las hijas de los trabajadores de la fábrica recuerdan aquellos tiempos, enfatizando en que la adhesión a éstos era generalizada entre todos los trabajadores, pero además existían claras diferencias entre el sindicato de obreros y el sindicato de empleados de la fábrica:
“todos pertenecían al sindicato” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
“habían separación, lo hacían separados, los de los empleados solos y los de los obreros por otro lado” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
“en [las actividades sindicales] de los empleados solo participaban empleados, sin familia, en los de obreros participaban la familia” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
“(...) ellos tenían, Cintolesi tenía un sindicato, un salón allá en Julio Bañados, antes de llegar a Mapocho, y ahí se realizaban los aniversarios de la empresa, de la fábrica y las fiestas del 18 y de navidad. Ahí participábamos toda la familia, y bueno, de hecho fue un recuerdo grato porque ahí fue cuando yo conocí por primera vez la Sonora Palacios, ahí la conocí, nosotros estábamos chicos, como hace 60 años. Ellos empezaron en esa época, yo siempre me acuerdo, ellos tocaban e iban a tocar allá al sindicato del Cintolesi, el sindicato era el que se encargaba de llevar a la orquesta. Bueno las fiestas eran bonitas, gratas, y de hecho fue cuando llevaron el primer televisor y nosotros íbamos a ver la parada militar, nosotros íbamos a ver la parada militar allá al sindicato” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Socios y socias del Sindicato de Empleados de la Fábrica de Sombreros Cintolesi y los dueños de la fábrica.

Fuente: Archivo personal residentes Conjunto Habitacional Pasaje Cintolesi
“los que están a la cabecera allá son Cintolesi, esos dos son Cintolesi y la que está ahí Cristina Susti era familiar, era prima de los Cintolesi” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
En las décadas de auge económico e industrial en Chile, la Fábrica de Sombreros Cintolesi fue conocida públicamente por su particularidad de albergar gran cantidad de mujeres trabajadoras en la industria, marcando un precedente en términos de inserción laboral femenina. Esta situación coincide con el caso de la Industria textil Chiteco, albergando como punto en común la producción manufacturera de las industrias. Las mujeres se desempeñaban principalmente en dos áreas: Primeramente, se encontraban en las secciones femeninas cuya especialización constaba del proceso de tejeduría, acabado y remates de los sombreros de fieltro y paja:
“eran muchas mujeres, muchas, la sección de ellas era el adorno del sombrero realmente, porque la formación de los sombreros pasaban por máquinas y fuerzas que tenían que usar los hombres, pero las mujeres generalmente eran para adornar, pegar los forros, hacer las cosa que hacen las mujeres, costuras, pegar las etiquetas, esas cosas” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Fotografía de sección femenina al interior de la Fábrica de Sombreros Cintolesi
Fuente: https://centroderecursos.educarchile.cl/handle/20.500.12246/37752
En segundo lugar, y en línea con los avances en términos de oportunidades educativas para las mujeres, con el paso de los años pudieron participar en las labores de oficina, específicamente en contabilidad. A modo de ejemplo en la siguiente fotografía en la esquina derecha se puede apreciar a algunas de las hijas de uno de los empleados de la Fábrica de Sombreros Cintolesi que habitó en el Pasaje Cintolesi.
Cena de Trabajadores de Fábrica de Sombreros Cintolesi

Fuente: Retratada por Rubén Aranda Bond (fotógrafo). Archivo personal residentes de Pasaje Cintolesi
Por otro lado, y de la misma manera que ocurrió con los trabajadores de otras fábricas de la comuna de Quinta Normal, el trabajo en la Fábrica de Sombreros Cintolesi implicó consecuencias negativas para algunos de los trabajadores, principalmente aquellos que trabajaban de manera directa con fogones y químicos sin los materiales de seguridad necesarios que hoy en día se exigen a todas las empresas que trabajan en contextos de posible riesgo para la salud. Tal es el caso de Roberto Nobeli, quien al trabajar en la sección de Sombrerería se vio expuesto a químicos que repercutieron en la salud de sus manos:
“mi papá lo que sí me daba pena de repente verle sus manos porque tenía muy quemadas sus manos, porque él trabajaba con ácidos y él tenía que meter las manos ahí para sacar las telas de los sombreros, bueno y en ese entonces tampoco usaban guantes, no se usaban, mi papá tenía los dedos todos amarillos, todos quemados” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Misma situación ocurrió con el trabajador Orlando Monsálvez, quien se desempeñaba como fogonero y debido a la inhalación del humo tóxico vio expuesta su salud:
“mi papi se encargaba de eso, era fogonero, se levantaba a las 5 de la mañana a encender los calderos, bueno de hecho no había esa protección que hay esos implementos, de eso murió mi papá de esa enfermedad de los mineros, por la inhalación del tóxico, se van quemando por dentro los pulmones, silicosis le dio, de eso murió mi papá, joven igual” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Otro de los relatos de las hijas de los trabajadores de la Fábrica de Sombreros Cintolesi comenta que su madre, quien trabajaba en la sección de Mujeres en los procesos de ensamblaje de los sombreros también vio expuesta la salud de sus manos, derivando en una artritis reumática.
“me acuerdo de mi mami que traía pega para la casa, y nosotros nos entreteníamos porque había que armar los tafiletes, eran una cosa que llevaban los sombreros, eran unas cosas que eran de cuero y había que unirlos y nosotros nos entreteníamos aquí porque mi mami traía la pega para la casa, y ella bueno, el cortar también a ella se le produjo la artritis reumática, se le deformaron sus manos por las tijeras que tenía que usar” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Empleados Fábrica de Sombreros Cintolesi.

Fuente: Archivo personal residentes Pasaje Cintolesi.
DECLIVE DE LA CINTOLESI
En la década de 1960 comenzó el declive del modelo de industrialización que marcó el siglo XX, debido a un giro liberalizador de la economía que generó la apertura de ésta al exterior, aumentando en mayor medida las exportaciones no tradicionales. Este contexto, sumado a la llegada de las transformaciones sociales y culturales en los hábitos de vestir y la moda, los sombreros comenzaron a bajar rotundamente su demanda y por consiguiente, su producción, lo que llevó a los hermanos Cintolesi a vender parte de su fábrica en la década de 1960 a uno de sus pares en la industria, la Fábrica de Sombreros Girardi.
“es una pena que una empresa se haya terminado ese tipo de cosas, los sombreros, porque entró mucho el plástico, todo ese tipo de cosas y arruinó mucho el negocio (...) En realidad, imagínate los años que tienen estos sombreros están intactos, además todo hecho a mano” (Entrevista personal, 2024).
Esta situación se denota también en los relatos de las hijas de los trabajadores de la fábrica, quienes incluso plantearon que se les ofreció a los trabajadores de la fábrica la posibilidad de traslado laboral a otra región del país:
“y sabe lo que una vez mi papá me dijo porque a mi papá le estaban diciendo que se fuera a La Unión, porque creo que en La Unión también tenían una fábrica de sombreros, y a mi papá le estaban diciendo que se fuera a trabajar allá, pero mi papá nunca quiso irse, se quedó acá” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Posteriormente, entre 1965 y 1970 se produce la crisis más evidente de la fábrica debido a la baja demanda generalizada, en donde si bien se observó un leve aumento de demanda en los sombreros de lana (de un costo menor), se produjo una baja sostenida de la demanda de los sombreros de lujo de tipo “Borsalino”, evidenciando la necesidad de modificación de las lógicas manufactureras e industriales. Al respecto, cabe mencionar que en el año 1974 la Fábrica de Sombreros Cintolesi produjo 2.000 docenas de sombreros anuales con una planta de 104 obreros, lo cual denota la disminución industrial progresiva.
Publicación en Diario “La Nación”. Lunes 10 de agosto de 1964.

Fuente: https://culturadigital.udp.cl/dev/wp-content/uploads/2023/05/LN_1964_08_10.pdf
Por lo anterior, de manera paulatina, la maquinaria de Cintolesi comienza a ser traspasada a la Fábrica de Sombreros Girardi, para posteriormente, a fines de 1978, declarar la quiebra de la empresa cerrando sus puertas de manera definitiva (Oropesa, 2007), coincidiendo con un contexto nacional de abandono del modelo de industrialización por sustitución de importaciones y de la instalación del neoliberalismo.
En línea con el traspaso paulatino de la maquinaria de la Fábrica de Sombreros Cintolesi a la Fábrica de Sombreros Girardi, se produjo algo similar con los trabajadores, ya que luego del cierre definitivo de “La Cintolesi”, sus trabajadores debieron buscar nuevos rumbos laborales en sus áreas de especialidad, derivando en la incorporación de ellos en la Fábrica de Sombreros Girardi.
“me acuerdo que después mi papi fue a trabajar a la fábrica Girardi, en el barrio italia” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Al respecto, cabe destacar los relatos de las hijas de los trabajadores de la fábrica, quienes mencionan que ésta cerró previo al 1978, lo cual denota la gradualidad del proceso que no se condice con las repercusiones que tuvieron los propios trabajadores frente a la declaración de quiebra de la fábrica:
“el cierre de la fábrica fue antes del 77, en el 73 todavía estaba funcionando, fue como en el 76 el cierre definitivo fue en el 77, se fue a la quiebra la fábrica y ahí todos los que trabajaron y se sacrificaron tanto trabajando no recibieron ni un peso, nada, porque se fueron a la quiebra” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).
Fotografías de colección personal de Sombreros Cintolesi
Fuente: Municipalidad de Quinta Normal, 2024.
Respecto al proceso del Golpe de Estado ocurrido en septiembre de 1973, según los relatos de las hijas de los trabajadores de la fábrica, el día 11 de septiembre de 1973 las fuerzas militares sí retuvieron en la fábrica a algunos trabajadores, sin embargo, no hubo otro tipo de repercusiones.
“Al tiempo que yo estaba no hubo ningún problema de esa índole [movilizaciones o protestas ciudadanas]. Pero ahí cuando comenzaron la temporada de Allende ahí sipo, pero no, acá no habían problemas. Además que los gerentes nos tenían bien a los funcionarios entonces qué iban a protestar” (Entrevista personal, SECPLAN, 2024).
“Igual desalojaron la Cintolesi, desalojaron Cintolesi sí, o sea de hecho los tenían retenidos (...) pero nunca nos pasó nada a nosotros, así como de allanamientos” (Conversatorio Pasaje Cintolesi, 2024).