De un eclecticismo estilístico, lo que más caracterizaba al conjunto era la cornisa curva de la fachada que justo en su punto medio se alzaba con un único elemento de mayor altura que el resto, acentuando así la composición simétrica de sus partes. Un eje central dividía en partes iguales la cantidad de vanos, con distanciamientos regulares, y a su vez a una vivienda de la otra que, con sutiles cambios de texturas en los estucos de la fachada, cada una se volvía una pieza única dentro del conjunto. Al contrastar esta percepción con el estado actual de las casas, solo se deja en evidencia el paso del tiempo, tanto en el material original que aún se conserva como así también en la cantidad de elementos que se conservan.
Comparativa de detalles entre fotografías del presente y fotografías de 1913
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
Este deterioro producto de las trasformaciones que sus habitantes hicieron, sumados a los movimientos sísmicos de nuestro territorio que seguramente desprendieron algunos de los elementos característicos, pudieron haber sido las causantes de que hoy la conservación del edificio original se traduzca a tan solo partes de su fachada, y elementos particulares como las bajadas de agua lluvia, los marcos de algunas ventanas, o el boínder que aún se conserva (pequeño balcón saliente, cubierto y delimitado por ventanas). En cuanto a la materialidad y sistema constructivo, según el registro fotográfico de Bertrand durante la construcción misma del Cité Las Palmas, se observan muros en el primer nivel de una albañilería simple y muros de tabiquería en madera para el segundo nivel, entrepisos y cubierta. Debido al paralelismo ya mencionado entre este cité y las Casas de Altos de Matucana, y sumado a la observación actual de ambos casos, es que se supone que el sistema constructivo y materialidad es el mismo, con un primer nivel macizo y un segundo nivel en entramados de madera; sistema mixto estructural que es revestido en estucos que unificaban la expresión en fachada e interiores, y en ciertos casos imitando terminaciones de bloques de hormigón, debido sobre todo al contexto constructivo de Chile de principios de siglo, donde aquel material era la vanguardia como una nueva e innovadora tecnología constructiva.
Fotografías Cité Las Palmas de Julio Bertrand, 1914
Fuente: Archivo fotográfico Biblioteca Nacional Digital
Estos revestimientos en estuco que finalmente caracterizaron gran parte de la expresión estilística de la arquitectura de Julio Bertrand, sufrieron un gran deterioro con los años, y en la actualidad permiten la observación del sistema estructural que queda a la vista. A pesar de la dañada expresión actual en la fachada, la calidad de conjunto del edificio se sigue manteniendo en su conformación morfológica. Al observar desde la altura, destaca aquella condición innata de las Casas de Altos de unidad, un solo bloque de dos niveles integrado por la sumatoria de viviendas en simetría.
Fotografías Casas de Altos de Matucana
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
En cuanto a su programa, es quizás su emplazamiento en una arteria de tanta afluencia como Av. Matucana, lo que ha permitido que aún se mantenga el primer piso de uso comercial, con un servicio técnico tecnológico, una cerrajería y una botillería. Además, el estrecho acceso coronado con un pequeño anuncio de contabilidades, sugiere que parte del segundo piso ha sido ocupado con oficinas de este rubro. La fachada del primer nivel es lo que más se ha modificado a lo largo de los años, donde la necesidad del comercio de vincularse con la calle de manera cada vez más directa podría ser una de las razones de aquello; accesos ensanchados y antepechos de ventanas extraídos, haciendo así que el primer nivel funcione como una gran vitrina. El segundo nivel por su parte, un tanto más deteriorado, se desconoce si alberga hogares o si se encuentran en situación de abandono. Algún atisbo de esta última situación se alcanza a apreciar desde las fotografías cenitales del conjunto.
“Julio dominó el arte raro de combinar el poético sello de lo antiguo con las necesidades de la existencia prosaica del presente. No era anticuario por manía, acogiendo toda vejez artística por el solo hecho de ser vieja, sino que adaptaba a maravilla el noble clasicismo de las antiguas construcciones a la comodidad de los habitantes de sus edificios armoniosos. […] Santiago muestra, en uno de sus barrios más luminosos, algunas construcciones de sólido cemento que recordarán por muchos años el arte de mi amigo.”
Ricardo Valdes, 1918
El estado de deterioro en que se encuentran las Casas de Altos de Matucana es evidente. Sus transformaciones, desprendimientos, añadiduras, nuevos revestimientos y cambios de usos solo hablan del paso del tiempo entremedio de este bloque arquitectónico de casi ciento diez años. Esta condición no necesariamente implicaría una intensión absolutista de conservación, sino que simplemente abre la reflexión en torno al patrimonio inmueble como vestigios dinámicos de la vida pasada, y las distintas posibilidades de su puesta en valor, donde el primer paso es la visibilización de lo oculto, siendo así la tipología urbana mixta que ejemplificó, parte de aquello que necesita ser develado. Una arquitectura del premodernismo con elementos significativos que luego marcaron la pauta en tipologías posteriores. Así también, su permanencia en el tiempo en esta importante avenida del actual pericentro de Santiago, no tan solo convierte a estas casas en testigos del crecimiento de la ciudad, sino que también y tal como lo expresa Ricardo Valdés, rememora la vida y obra del esteta Julio Bertrand quien fue parte fundamental de una arista cultural de Chile a comienzos del siglo XX.
Fotografía Casas de Altos de Matucana, por Julio Bertrand 1914
Fuente: Archivo fotográfico Biblioteca Nacional Digital
Transcurrido cuatro años de la construcción de estas casas, paradójicamente a su título de Arquitecto Higienista, Julio Bertrand Vidal contrae tuberculosis, justo en el momento en que se ocupaba de terminar su más grande obra junto a Pedro Prado, el Palacio Bruna ubicado a un costado del Parque Forestal. Finalmente muere aquel mismo año postrado en El Pensionado de San Vicente, con un doloroso final para su familia y amigos cercanos, incluido su fiel amigo Pedro Prado, que en un acto sensible se encarga de finalizar la obra del Palacio Bruna, donde al igual que en las Casas de Altos de Matucana se plasmaron los intereses del esteta Bertrand, por el ornamento y las decoraciones de referencias historicistas que caracterizaron su arquitectura.
Autorretrato de Julio Bertrand en su casa de Av. Vicuña Mackenna, 1905
Fuente: Archivo fotográfico Memoria chilena
“Hay una curiosa anécdota en torno a la muerte de Bertrand. En 1916 enferma Alberto Ried, uno de los décimos, y es operado en el Hospital San Vicente. En 1917 es Pedro Prado quien, enfermo de peritonitis, es llevado al mismo hospital, donde ocupa la misma pieza en que había estado Ried. Recuperándose de la operación profetiza que esa pieza recibirá al año siguiente a otro hermano decimal, quien morirá. Y así ocurre. Julio Bertrand enfermo de tuberculosis, va al norte, a Vicuña. Vuelve más gravemente enfermo. EI Pensionado de San Vicente no es el lugar apropiado para la rehabilitación de tuberculosis, pero la familia insiste en internarlo allí. Prado revela su vaticinio a los médicos, rogando que tomen aquello en cuenta para no abatir más el ánimo de su amigo. Pero no hay otras piezas y camas disponibles. Se le interna fatalmente allí. EI enfermo le pregunta a Prado si se recuerda de su profecía, pero todos callan. Pocos días después Bertrand muere y se cumple el obsesivo vaticinio.”
La mirada recobrada: Fotografías, 1905-1918, FONDART 2004.
CASAS DE ALTOS DE MAPOCHO
Fachada sur Casas de Altos de Mapocho
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
Ubicadas en Av. Mapocho entre Nicolás Palacios y Dr. García Guerrero, este conjunto de Casas de Altos, junto a un pórtico y el árbol ombú, son los últimos indicios tangibles de lo que antiguamente fue la Chacra Santa Laura de la familia Prado. Este vasto terreno agrícola, ya a comienzos de siglo XX se posicionaba como una especie de resistencia al gran crecimiento urbano que tenía Santiago, sobre todo hacia el poniente de la línea férrea, donde el damero urbano ya ocupaba el territorio con nuevos loteos, quedando así esta chacra de carácter agrícola inserta en la ciudad. Las Casas de Altos de Mapocho por su parte se ubicaron en el costado sur oriente de este terreno, cuando Pedro Prado diseña y construye este complejo habitacional del cuál existen dos principales hipótesis sobre su uso; primeramente que fueron hechas para que sus hijas e hijos vivieran dentro de la misma chacra, y una segunda hipótesis que apunta a que fueron para sus trabajadores y trabajadoras, quienes hasta los años veinte aún mantenían la producción agrícola, aspecto que contrastaba con el contexto citadino. Es por esto que quizás la construcción de estas casas y su posicionamiento, surge como una de las primeras acciones vinculantes de la chacra con las dinámicas de la ciudad, en un emplazamiento perimetral y enfrentando directamente a una de las más importantes vías del poniente de la ciudad hasta nuestros días como lo es la Av. Mapocho. Es en ese contexto de remanencia rural inmersa en la ciudad, que los espacios de la Chacra Santa Laura acogieron la vida y obra de Pedro Prado, agricultor, pintor, diplomático, arquitecto, novelista, poeta, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1941, y parte del patrimonio cultural quintanormalino. Por él los nombres del actual Jardín Poeta Pedro Prado, y las calles Poeta Pedro Prado y Alsino en referencia a una de sus grandes novelas literarias.
Esquema de emplazamiento Chacra Santa Laura y Casas de Altos de Mapocho
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, en base a Plano de Santiago de 1900 de Biblioteca Nacional Digital
1 “Su ojo cordillerano, amigo de los dibujos netos; y su mente sensata, ahijada de la razón, y esquivadora del frenesí como en el “Alsino”, bien chilenos son. Pedir a todos un criollismo foklórico, y pedírselo especialmente a este aristócrata del estilo, resulta una exigencia un poco sonsa y una ocurrencia de crítica aldeana.”
2 “Pedro Prado era, allá por el año catorce, el plexo solar de nuestra vida literaria. Hervía entero de creación; hacía el ensayo de arquitectura; daba el poema en prosa (sólo él lo prestigiaría en Chile); lograba la novela normal del muy curioso “Juez Rural” y muchas cosas más.”
Gabriela Mistral
1 La Nación, 1932
2 El Mercurio, 1935
Sumándose a este gran reconocimiento en torno a la literatura chilena, Pedro Prado a su vez realizó importantes aportes en la arquitectura, desde su publicación Ensayos sobre Arquitectura y Poesía hasta las obras que construyó, comenzando con las propias dependencias de la Chacra Santa Laura donde se encuentran las Casas de Altos de Mapocho, hasta las de mayor reconocimiento que hizo junto a Julio Bertrand y el Grupo de Los Diez, entre las que destacan La Casa de los Diez, o el Palacio Bruna, actuales monumentos históricos. En su cosmovisión arquitectónica, destacaba la importancia de vincular la arquitectura con la naturaleza, introducir la realidad local de cada territorio en el diseño, y a su vez la importancia del mobiliario como parte fundamental del diseño del espacio (Prado P. 1916), ideas que de alguna forma se adelantaban a los preceptos modernistas que luego definieron el panorama mundial en arquitectura y construcción. Así también, Pedro Prado cuestionó la introducción de soluciones constructivas foráneas en contextos nacionales, clasificándolas como arquitecturas impropias, mientras que en paralelo defendió los estilos historicistas empleado en la arquitectura pública. Esto solo se puede entender en el contexto premodernista en Chile, donde las intenciones más disruptivas se contraponían a los ideales más tradicionalistas, ocasionando incluso un conflicto interno en quienes pensaban las nuevas formas de habitar.
Fotografías del Palacio Bruna. 1921 / 2017
Fuente: Chile Magazine no. 1 jul. 1921 p. 10-11 / Consejo de Monumentos Nacionales
“Así, por ejemplo, Viña del Mar, una de nuestras ciudades más alabadas por su belleza, tiene gran número de construcciones impropias, cuyos estilos se han propagado por el país sin discernimiento alguno. ¿Qué hacen allí, bajo el clima dulce de la costa central de Chile, los enormes techos puntiagudos? Chalets suizos, ingleses, ideados para dejar escurrir la nieve, ¿Qué papel representan besados por el aire liviano y tibio?
[…] La simplicidad característica de los estilos clásicos, griegos y romanos, encuadra tan estrechamente con el carácter sereno que debe tener la administración pública, que con dificultad se encontraran otros tan apropiados.”
Pedro Prado, 1916
Estos fundamentos, son un reflejo de las teorías imperantes en arquitectura a principios del siglo XX, que aún se definían por estilos historicistas, guiando el diseño a través de elementos tradicionales de arquitectura como el neoclásico por poner un ejemplo. Esta corriente aún se enseñaba en las aulas de la Universidad de Chile donde Pedro Prado tuvo sus estudios y que posteriormente plasmó en su arquitectura. Las obras junto a Julio Bertrand son el ejemplo que mejor expresa aquello, como la influencia del estilo renacentista italiano del Palacio Bruna.
Fotografías y elevación (Regularización 2007)
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
Particularmente en las Casas de Altos de Mapocho, estas influencias de estilos historicistas también se pueden observar, más no es tan evidente como en los casos anteriores, y se demarca en un trabajo de bella albañilería simple a la vista, donde la ortogonalidad del ladrillo cocido, funciona como un pequeño módulo que arma la composición de todos los elementos que ornamentan la fachada; la sucesión de pilastras que refuerzan la verticalidad; una extensa cornisa que corona continuamente todo el bloque de casas; distintos dinteles de ventanas en una albañilería a sardinel que dependiendo del caso arma arcos o rectas; y finalmente cornisas inclinadas en el ventanal central del segundo nivel que recuerda el orden clásico. Estos detalles arquitectónicos se enmarcan en la regularidad del conjunto, que a su vez se expresa como un único bloque continuo, como si se tratasen de los últimos remanentes de una arquitectura que referencia al historicismo, ad portas a quedar obsoleta con la futura llegada de los preceptos del movimiento moderno. Este bloque racionalista de albañilería simple, deja a la vista el material, incluyéndolo en la expresión arquitectónica; una contraposición a lo que algunos años antes su amigo Julio Bertrand hizo con el Cité las Palmas o las Casas de Altos de Matucana, donde la estructura en albañilería simple era la misma, sin embargo, era importante esconderla y revestirla con ornamentación en estuco y yeso. Esto se vuelve relevante ya que ejemplifica de manera directa el conflicto antes mencionado entre lo tradicional, lo disruptivo, y la simbiosis formal que existía entre ambas como cánones del panorama arquitectónico.
División predial
Fuente: Desarchivo DOM, SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
De 1923 es que data la construcción de estas nueve casas que aún se conservan, sin haber información certera sobre cuántas fueron en un principio. En el predio de la esquina con Nicolás Palacios, se levantaba la primera casa del conjunto, la cual fue demolida por razones desconocidas. En base a la observación de planos de división predial, como así también a la observación de la fachada del conjunto existente, es que surgen algunas teorías respecto al número original de casas que se construyeron. En cuanto a la composición de la fachada del conjunto, existen dos elementos que destacan y rompen la continuidad de ésta, que son la saliente en ambos niveles que acoge el acceso de la vivienda de la tercera casa, como así también el pórtico y antepecho de balcón de la sexta casa (de poniente a oriente), coronado con la cornisa inclinada. Es en esta lógica que pudo haber sido incluso un conjunto de toda la extensión de la manzana, donde aquella sexta casa actual quedaría justo en el centro del conjunto, con seis casas hacia ambos lados siendo un total de trece casas, manteniendo así la relación con la división predial.
Pórticos de acceso Casas de Altos de Mapocho
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
Por otro lado, la inexistencia de los antejardines en los predios colindantes hacia el oriente, admite también establecer que eran tan solo diez casas, incluyendo la de la esquina que se conoce su derrumbe. Es en este análisis donde la composición de la fachada se vuelve aún más interesante, con un eje simétrico que distancia en partes iguales hacia el término del conjunto a cada uno de los pórticos que destacan, dividiendo de esta forma el conjunto en dos partes casi simétricas entre sí, donde la diferencia remite a la naturaleza de cada una de las salientes. Esta relación binaria entre ambas partes, podría vincularse incluso a reflexiones ya planteadas anteriormente por Pedro Prado en la literatura. Finalmente, a este análisis se le suma el vínculo entre el número de casas y el grupo de Los Diez, atribuyéndole así un valor único a este conjunto de casas de altos, que podría estar reflejando en su composición y estética algo que escapa de tan solo los límites de la arquitectura, sino que una reflexión más trascendental de la vida de su autor Pedro Prado.
Fachada sur Casas de Altos de Mapocho
Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
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- Bertrand, J; Mosciatti O., Ezio; Carrasco B., María Isabel; Loebell, Ricardo; Rozas Zelaya, Catalina; Carrasco Bertrand, Marta; Rodríguez Carrasco, Pelagia; (2004). La mirada recobrada: fotografías, 1905-1918. Fondart.
- Bertrand, J. (1921). Carta a Pedro Prado, 10 de febrero de 1921, Santiago, Chile . Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile.
- Boloña, N. (1900). Plano jeneral de la ciudad de Santiago e inmediaciones notablemente completado i correjido [Material cartográfico]. Santiago Chile. Biblioteca Nacional de Chile
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- Delgadilla, J. (1920). Plano de Santiago [Plano]. Santiago Chile. Biblioteca Nacional de Chile
- En Viaje (1944). La Variante Subterránea de Matucana. En Viaje, (132), p. 1.
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- González, R. (2019). Donde toman los guapos en damajuana. Santiago de Chile: Editorial Victorino Lainez
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- Prado, P. (1916). Ensayos sobre la Arquitectura y la Poesía. Santiago: Imprenta Universitaria
- Tzitsikas, H. (1973). Dos revistas chilenas "Los Diez" y "Artes y Letras". Santiago de Chile: Nascimento
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