Interior de la casa de Nicomedes Guzmán. 2022


Fuente: SECPLA Quinta Normal, 2022

Una de las principales obras que en la casa de Nicomedes Guzmán se encuentran hasta el día de hoy, es un retrato de Nicomedes pintado por el destacado artista nacional Pedro Lobos y cuya historia familiar versa que el escritor enfadado por la tardanza en la demora de Lobos para acabar el cuadro, simplemente –y en medio de una discusión- lo sacó desde su taller y se lo llevó a su casa, impidiendo que el pintor terminara la obra y que lo firmara correspondientemente. Hoy este cuadro es la obra más valiosa realizada en honor a Nicomedes Guzmán que aún se encuentra en la casa familiar, pieza de gran valor que se ha separado de otras que por voluntad familiar hoy forman parte del archivo Nicomedes Guzmán de la Biblioteca Nacional de Chile. 

Cuadro de Nicomedes Guzmán por Pedro Lobos

 


Fuente: Archivo Darío Vásquez Salazar

Sin duda, el más gran vínculo de amistad y literatura que Nicomedes Guzmán forjó en las calles de Quinta Normal fue con el también escritor Homero Bascuñán, escritor que nacido en Iquique en 1901 llegó a vivir a la comuna de Quinta Normal justamente en el momento en que la ebullición literaria y artística de la generación del 38 transitaba de manera profunda por las calles de estos barrios, en ese entonces Homero Bascuñán vivía en los alrededores de la Quinta Normal pero luego se cambió de casa hacia la misma población El Polígono a la calle Victorino Lainez, desde allí junto a Nicomedes Guzmán recorrían boliches y locales de recreación popular que les permitieron largas conversaciones literarias. 

Fragmento “El Cale”. 1976


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Fuente: Bascuñán, Homero. De los días perdidos, Nascimento, Santiago. 1976

 

Homero Bascuñán fue uno de los últimos amigos que compartió en vida con el escritor. Nicomedes Guzmán se separó de Lucía Salazar durante la década de 1950, comenzando luego una relación con Esther Panay quien también vivía en Quinta Normal, con ella tuvo dos hijos, siendo su hija Olaya quien ha dedicado gran parte de su trabajo dentro del mundo de las letras al rescate y la edición de su padre, liderando entre otros la edición de “Estampas populares de Chile”. Al comenzar la década de 1960 Nicomedes Guzmán tuvo un acelerado deterioro de su salud por factores corporales y psicológicos complejos, falleciendo en la población El Polígono a los 50 años en 1964.  

 

Nicomedes Guzmán y Homero Bascuñán en la Quinta Normal. 1964


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Fuente: Archivo Fundación Nicomedes Guzmán

Nicomedes Guzmán. 1964
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Fuente: Archivo Fundación Nicomedes Guzmán

 

La casa de Carlos Pezoa Véliz en la población El Polígono sigue resguardando los antiguos muebles, obras e historias de Nicomedes Guzmán, a pesar de la persecución política que Nicomedes y su familia vivieron en su casa en la población El Polígono con la promulgación de la Ley Maldita, que se implementó en los gobiernos de Gabriel González Videla y Carlos Ibáñez del Campo entre 1948 y 1958 y que provocó que Nicomedes Guzmán fuera vigilado policialmente en su casa de Carlos Pezoa Véliz por su militancia en el Partido Comunista, como durante el golpe de Estado y la posterior Dictadura civil-militar (1973-1990) que forzaron a que parte de su familia fuera perseguida y exiliada. 

Interior de la casa de Nicomedes Guzmán. 2022

 

 

Fuente: SECPLA Quinta Normal, 2022

 

Fotografía área de la casa de Nicomedes Guzmán, 2022


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Fuente: SECPLA Quinta Normal, 2022

 

Fotografía aérea de la población El Polígono. 2022


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Fuente: SECPLA Quinta Normal, 2022

“Los días caían perezosos, con lágrimas de neblinas y de lluvias. El otoño se alzaba aun a la vera de la vida con el fatalismo doloroso de todos los abandonados. Y era como si en la voz de las campanas, precisas para decir su palabra matutina, desperdigara, a veces, el otoño, sus desamparados cantos de ciego sin lazarillo. Ahora atardecía. El barrio pobre era como una flor caída en pétalos de bruma. Cuchillos de cobre atravesaban el aire, hiriendo los tejados. Las paredes desconchadas, y los vidrios de las ventanas sangraban al contacto de sus certeros filos”. (Guzmán, 1943). 

 

Bibliografía: