CASAS DE ALTOS

 

Casa de Altos de Quinta Normal, calle Andes de Violeta Parra

Fuente: Fotografías SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

 

Construidas durante la primera mitad del siglo XX, las Casas de Altos componen una tipología arquitectónica significativa desarrollada a lo largo de Chile, pensadas como edificaciones que pudieran desempeñar una cualidad mixta, en este caso la habitacional y comercial, cuando la densidad de las ciudades obligaba a un tipo de solución en altura que permitiera una mayor concentración habitacional en los sectores más centrales de las ciudades. Las Casas de Altos fueron un símbolo de vitalidad de los nuevos polos de desarrollo urbano, caracterizadas principalmente por atributos programáticos y morfológicos; destinar el primer nivel para un uso comercial y el segundo y/o tercero con un uso residencial llamados los pisos de altos, y así también, por emplazarse con una morfología de bloque continuo. Su orden se desenvuelve en la sumatoria y posicionamiento pareado de cada una de las casas, armando así un conjunto de distintas piezas que conforman una sola unidad, que en la mayoría de los casos ocupaba la conformación total de la manzana. En la actualidad esta tipología ya no se construye y en muchos casos han perdido su condición de conjunto, reduciéndose a pequeños grupos de casas y en algunos casos, incluso se reducen a solo una unidad dentro de la manzana que alguna vez fue una sola unidad continua. Esta tipología fue reemplazada hace varias décadas por otras soluciones habitacionales y de densificación, en donde la acción de separar programáticamente la primera planta del resto se ha mantenido como un criterio resolutivo incluso hasta la actualidad. En vista de transformaciones morfológicas y de escala, se ha dado paso a nuevas tipologías que en el mundo contemporáneo han definido la verticalidad del centro de las ciudades, como así también la urbanización con casas singulares de dos pisos, quedando la denominación ‘de altos’ como un concepto del pasado.

“Previas a la popularización de los ascensores, son los antecedentes directos de los edificios habitacionales, los departamentos o los duplex que el modernismo posteriormente extendió. Se caracterizan estas viviendas por la abundancia de esbeltas puertas – habitualmente juntas – que acceden a las viviendas de los primeros y segundos pisos en este último caso, la puerta enfrenta directamente una larga escalera que comunica los pisos “de altos”.”

Rodrigo Fischer, 1990

 

 

Casa de Altos de Quinta Normal en calle Patricio Lynch / Casa de Altos en Concepción

Fuente: Fotografía de SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022 / Fotografía extraída de Fischer R, 1990

 

Dada esta condición atemporal, es que los últimos ejemplares de casas de altos se presentan en la actualidad como un remanente de la vida urbana pasada, siendo piezas tangibles de un patrimonio integrado de las ciudades. Particularmente en el caso de Quinta Normal, los ejemplares que quedan son escasos y en su mayoría con décadas e incluso siglos de antigüedad, sin haber sido relevadas ni protegidas, lo que les ha causado un gran deterioro. Sin embargo, lo que aún se conserva es el valor en la memoria de los habitantes, que atesoran recuerdos y experiencias de barrio cuyos espacios y dinámicas acontecieron en esta tipología de vivienda. Por su parte, los registros y la observación de las piezas remanentes de las casas de altos, permiten complementar este valor intangible con atributos arquitectónicos y urbanos, para así poner en valor este habitar quintanormalino del pasado de manera integral.

“La ciudad del siglo XIX y la primera mitad del s.XX fue una ciudad peatonal y a escala humana en gran medida gracias a la amplia difusión del modelo referido. Estos edificios tenían como máximo 3 pisos, lo que producía una medida urbana muy acotada y a escala humana. Se trató de un momento en que lo urbano y lo arquitectónico se fundió, y todo lo que le ocurriera a la arquitectura, le ocurría también al espacio público y a la calle. El detalle de la arquitectura estaba presente en el espacio urbano y éste a su vez se significaba por el detalle arquitectónico. Esta medida urbana y humana se disuelve y volatiliza en la segunda mitad del siglo XX, especialmente a partir de una mirada hiper racionalista y funcionalista, que zonifica y disgrega, rompiendo con una escala aprehensible para el peatón (Jacobs 1961).”

Gonzalo Cerda, 2014

Casa de Altos de Quinta Normal: Av Matucana, calle Patricio Lynch y Av Mapocho

Fuente: Fotografías de SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

 

Diferenciadas por su emplazamiento, es posible identificar tres grupos de casas de altos en Quinta Normal; las casas de Matucana construidas por el arquitecto Julio Bertrand, las casas de la conocida Manzana de Altos en calle Patricio Lynch y Andes de Violeta Parra, y las casas de Av. Mapocho diseñadas por el arquitecto Pedro Prado. Son estas últimas quizás las de mayor conocimiento público actualmente, al vincular directamente al premio nacional de literatura Pedro Prado, y también al conformar una de las dos Zonas de Conservación Histórica de la comuna, decretadas por el Plan Regulador aprobado un 18 de octubre del año 2019. Es así como este día histórico para el país por los acontecimientos de la revuelta social, es también un hito en la historia de la comuna de Quinta Normal, con la aprobación del nuevo Plan Regulador que desde 1987 no se actualizaba, y que en su contenido se establecieron los primeros inmuebles y zonas de conservación histórica, comenzando así el camino de valorización patrimonial de la comuna.

 

LAS CASAS DE LA MANZANA DE ALTOS EN QUINTA NORMAL

 

“La Manzana de Alto estaba entre las calles Juan Miranda, Patricio Lynch, Andes y Martínez de Rozas y era quizás el lugar que encerraba los misterios del miedo y la atención de forma urbanísticamente más compleja. Las altas casas que daban nombre a la manzana completa fueron construidas en una arquitectura bien de principios de siglo XX; más altas que anchas, sus dos altos pisos y ventanas forjadas en madera le daban un carácter diferente, una construcción diferente, un ambiente diferente. Y eso mismo hizo que quienes habitaran en ella fueran las familias más guapas y choras del barrio.”

Roberto González, 2019

 

Desde el año 1990 diversos estudios señalaban que el concepto arquitectónico de Casas de Altos ya dejaba de utilizarse tanto técnica como coloquialmente, sin embargo, uno de los grandes impactos sociales que estas casas han generado en el barrio quintanormalino, es específicamente su distinción conceptual entre muchos vecinos y vecinas quienes siguen denominando coloquialmente hasta el día de hoy estas construcciones como "las famosas casas de altos”. Múltiples familias han vivido en estas casas, el hecho de que el ferrocarril pase exactamente por debajo de ellas, sintiéndose su pasar en su estructura; les da un atractivo urbano único para este barrio. La manzana ubicada entre Martínez de Rozas, Andes de Violeta Parra, Patricio Lynch y Juan Miranda, poseía hasta la década del 70 una edificación completa de fachada continua de Casas de Altos, siendo conocida esta como la Manzana de Altos.

 

Manzana de Altos de Quinta Normal
A color las casas de altos que aún se conservan tanto en la Manzana de altos, como en la manzana de enfrente por calle Andes de Violeta Parra

Fuente: Fotografía y edición de SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022



“Estas viviendas pareadas resultan aún hoy día especialmente destacables por distintos factores: entre ellos, su capacidad urbana, es decir, la capacidad en configurar el espacio público a través del borde continuo; la exactitud de su densidad habitacional; la capacidad de integración a un contexto similar sin entorpecer la similitud en altura, el aprovechamiento de las posibilidades que le otorgan los sitios estrechos y largos que comúnmente dejan las manzanas, y en fin, la habitual belleza del diseño arquitectónico, producto de un tardío neoclasicismo, que no desdeña ornamentos ni influencias localistas dentro de un orden general que las unifica.”

Rodrigo Fischer, 1990

 

La primera definición de esta tipología de edificio que alberga dos programas principales; el habitacional y el comercial, compromete un concepto de dualidad que está siempre presente, y se vuelve fundamental para poder comprender los distintos atributos de las Casas de Altos; el exterior y el interior, lo público y lo privado, el conjunto y sus piezas, el barrio y la vivienda particular. En estas relaciones duales que se desprenden del doble programa, la fachada continua del conjunto pasa a ser un elemento clave en el funcionamiento urbano y arquitectónico, al ser un límite que morfológicamente caracteriza el habitar en su interior y en el exterior. Esta fachada se definió comúnmente por la equidistancia de sus vanos en ventanas y puertas que arman un plano regular en el cual tan solo la pintura permite diferenciar entre una vivienda y otra. Este plano único de doble altura, en un comienzo se extendía a lo largo de toda la manzana, como si se tratase de un único largo muro que separaba la vereda del espacio privado de las viviendas. Hoy en día, varias de estas viviendas han sufrido transformaciones, por lo que esta condición continua se ha ido fragmentando en segmentos que aún agrupan a unas cuantas casas que mantienen la condición de conjunto. Esta continuidad en la fachada se ve acentuada en las sutiles diferencias entre una casa y otra con particulares detalles de ornamentación, ventanas en arco de medio punto, pilastras en antepecho de balcones, cornisas en ventanas y cubierta, y zócalos que demarcan su perímetro hacia la calle. La materialidad por su parte se define principalmente en un sistema de muros macizos en albañilería simple y revestimientos de estuco, que en algunos casos por el paso del tiempo ha sido desprendido pudiendo develar el ladrillo arcilloso de su estructura. Por su data de principios de siglo XX, se deduce que cubiertas y entrepisos son de estructura en base a entramados de madera.

 

Fachadas de casas de lo que era la Manzana de Altos de Quinta Normal, calle Patricio Lynch

Fuente: Fotomontaje de SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

 

En una búsqueda de estilo propio, es que destaca un caso particular en la Manzana de Altos con una fachada moderna; un solo plano que es acentuado por un alero a las ventanas del segundo nivel, con soportes oblicuos en hormigón armado y que arma un perímetro horizontal perfectamente simétrico al ancho de la vivienda. Se desconoce el momento en que esta casa pudo haber sido intervenida, pero lo que sí se sabe según relatos de vecinas y vecinos, es que esto podría estar relacionado con quien solía ser el dueño de la vivienda, don Luis Muñoz, más conocido como Caldo de Pata, dueño del local El Popular en Av. Matucana. Fue quien vivió en esta casa que siempre fue ‘la más pituca’ de la manzana, y que destacaba sobre el resto con esta expresión más moderna. De esta forma se vincula incluso la historia de Violeta Parra con la Manzana de Altos, al ser amiga de don Luis Muñoz y haber empezado su trayectoria musical en Santiago en aquel local de Matucana a tan solo una cuadra de la Manzana de Altos donde su dueño residía.

  

Fachada de casa moderna de lo que era la Manzana de Altos de Quinta Normal, calle Patricio Lynch

Otoño / Primavera

 Fuente: SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

 

“La metodología se traspasaba en generación en generación, chorear en Matucana y correr rudo hacia la Manzana del Alto, meterse en sus pasillos y hacer de local. Allí nadie entraba, a menos que se fuera de aquí o del barrio, sus casas de dos pisos, y sus enredos arquitectónicos eran perfectos para lo que algunos necesitaban; vivir, comer y tener dinero rápido. No necesariamente fácil.”

Roberto González, 2019

 

La Manzana de Altos no tan solo suponía una tipología de conjunto hacia la calle, sino que desde el interior también se albergaron dinámicas socio-espaciales que de alguna forma dotaron a esta manzana de un carácter único. La Manzana de Altos se puede leer como un gran edificio en sí mismo, de múltiples conexiones interiores, y que bajo un orden particular albergaba distintas viviendas que, si bien hacia el exterior de la manzana cada cual tenía su independencia, hacia el interior se conectaban en un verdadero laberinto. Es decir, se daba una relación de opuestos, de vínculos espaciales directos en el interior, y una independencia hacia el exterior, conexiones interiores con pasillos que comunicaban entre sí a sus habitantes, y un orden y regularidad hacia el exterior expresada en la fachada continua.

 

Manzana de Altos en sección de Plano de Quinta Normal 1946.

Fuente: Edición de SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

Documento original de Instituto Geográfico Militar 

 

Probablemente fruto de los intereses de sus propios habitantes, estas conexiones de interior generaron una diferenciación de ésta a una manzana tradicional en la ciudad, conllevando una condición semi-pública hacia el interior de las viviendas que permitía que sus habitantes pudieran utilizar su vivienda y la de sus vecinos para tener control territorial mayor del espacio colindante a la manzana, y muchas veces utilizando este recurso con fines delictuales.

“Por Patricio Lynch con Martínez de Rozas, en una de las esquinas de la manzana, unos tipos se ponían a interceptar a cualquiera que viniera pasando. (…) Los tipos forzaban un poco, robaban ese y cualquier otro artículo y se perdían por el laberinto de la manzana. Entre el alegato del barrio, la acción del Estado y el reclamo del dueño, múltiples familias de la Manzana de Alto serían sacadas de allí y expulsadas por programas de radicación de los pobres hacia espacios aún más alejados.”

Roberto González, 2019

 

Debido a la densidad poblacional que este complejo atrajo, múltiples problemas sociales se produjeron en dicha manzana; las políticas de erradicación de poblaciones y tomas llevaron a que durante las décadas del 60 y 70 las y los residentes fueran reubicados en la población Santa Adriana.

De las viviendas que aún existen de la conocida Manzana de Altos en Quinta Normal, algunas mantienen solo su carácter formal, conteniendo espacios totalmente destinados a un uso habitacional. Otras han sufrido una transformación en su tipología, pasando a ser completamente recintos de uso comercial, y finalmente algunas que aún mantienen la lógica programática dual de residencia y comercio entre primer y segundo nivel. Destacan locales como un salón de belleza, comercio de repuestos de autos, o una pequeña empresa de electricidad. En la manzana de la esquina entre las calles Patricio Lynch y Los Andes de Violeta Parra, aún se conservan casas de altos con características similares, logrando configurar una esquina de continuidad significativa en comparación a la tradicional Manzana de Altos. Así, estos pequeños polígonos de casas quedan como verdaderos vestigios de un habitar del pasado, avasallado por el crecimiento urbano descontrolado que rápidamente sobrepaso a la capacidad de planificación de la ciudad, y de la actual depredación inmobiliaria que amenaza sobre todo al patrimonio invisibilizado aún para la institucionalidad, como este.

 

Casas de Altos en Patricio Lynch con Los Andes de Violeta Parra

Fuente: Fotografía de SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

 

La mayor cantidad de estas casas de alto fueron demolidas para la construcción de bodegas, y hoy sobreviven solamente las indicadas en este documento. Desde una de estas casas de altos ubicadas por Patricio Lynch entre Mapocho y Andes, fue arrestado el Detenido Desaparecido Edras Pinto Arroyo un 20 de diciembre de 1976.

Son estas historias y relatos los que emergen el patrimonio intangible asociado a esta tipología, donde quienes habitan y habitaron sus espacios dotaron a esta arquitectura de un valor que se cuenta, imagina y rememora, siendo así urgente la puesta en valor de estas casas que aún quedan como testigos de la historia quintanormalina.

 

CASAS DE ALTOS DE MATUCANA

A fines del siglo XIX y comienzos del XX, Santiago experimenta uno de los procesos de crecimiento más importantes, con la llegada de los avances de la revolución industrial sumado a un interés de planificación del territorio desde las autoridades políticas de ese entonces, se permitió sentar las bases para todo el desarrollo urbano posterior hasta el presente. Durante la intendencia de Benjamín Vicuña Mackenna desde 1872 a 1875, es que se llevan a cabo una serie de intervenciones urbanas que tenían como objetivo consolidar espacios, incorporar conectividad, y en definitiva ordenar el crecimiento de la ciudad. Dentro de estos procesos, la consolidación de un límite que definiera el centro urbano se volvía una acción urgente para establecer aquel orden, y bajo esta necesidad es que surge el Camino de la Cintura, una circunvalación que delimitara el territorio urbano, regulara su crecimiento, y a su vez lo conectara de manera perimetral. Este camino suponía delimitar el centro de la ciudad por sus cuatro costados, que actualmente corresponden a Av. Mapocho y el río hacia el norte, Av. Vicuña Mackenna por el oriente, Av. Matta por el Sur, y la Alameda de Matucana por el poniente, actual Av. Matucana.

 

Mapa Ferrocarril de Circunvalación

Fuente: amigosdeltren.cl

 

Es en esta acción, que durante 1872 la Alameda de Matucana es pavimentada con adoquines, y posteriormente con la consolidación del Ferrocarril de Circunvalación que venía desde la Estación Yungay por el norte hasta Estación Central en el sur, esta avenida se asienta como un eje principal del sector poniente de la ciudad. A esta gran arteria que atrajo el asentamiento de comercio, viviendas e industrias, se le sumaba la atracción innata de la Quinta Normal de Agricultura, que ya desde su inauguración en 1841 había activado esta periferia de la ciudad, al dotar de espacios que acogían la vida social, celebraciones y actividades deportivas.

Ya iniciado el siglo XX, con un continuo contexto de crecimiento urbano en Santiago y particularmente en la Av. Matucana, es que en 1911 el joven arquitecto Julio Bertrand, retorna a Chile desde Europa, en donde recibió con honores el Diploma de Arquitecto y Salubrista por la I’ École Spéciale d’ Architecture de Paris, y regresa a trabajar directamente con su primo Emile Jéquier en una serie de obras de gran relevancia para la ciudad como el Palacio de Bellas Artes y la Estación Mapocho. Posterior a eso, el año 1914 se vuelve crucial en su desarrollo como arquitecto y artista, y no tan solo porque diseña y construye las primeras obras de su autoría en Chile, el conocido Cité las Palmas en la comuna de Santiago y las Casas de Altos de Matucana que hoy forman parte del patrimonio arquitectónico de Quinta Normal, sino porque también ese año se asocia en una oficina de arquitectura junto a Pedro Prado, donde su amistad sienta las bases de una de las expresiones culturales más importantes de mitad del siglo XX en Chile, el grupo de Los Diez. 

“Bertrand lo ve, a la vez que urgido económicamente, tan lleno de ardor y tan alegre, que le pregunta si existen en Santiago otras personas que posean una idiosincrasia semejante. Prado sonríe y trata de hacer un recuento; quizás buscando, habría otras diez personas más. Bertrand afirma que le gustaría conocerlas… En la oficina de arquitectura de Bertrand se realizan las primeras reuniones de Los Diez […] emblemático movimiento intelectual y cultural de la época. Parte de los ritos y ceremonias que efectuaban los realizaban con algún uso grupal de marihuana.”


La mirada recobrada: Fotografías, 1905-1918, FONDART 2004



Planos de La Torre de Los Diez en Las Cruces, por Julio Bertrand, 1916-1917

Fuente: Tzitsikas, H. (1973). Dos revistas chilenas "Los Diez" y "Artes y Letras"



Esta agrupación artística de intelectuales chilenos; pintores, escultores, escritores, músicos, arquitectos, entre otros, tuvieron como objetivo cruzar ideas y cultivar el saber en la integración de las distintas disciplinas. Su primer manifiesto titulado Somera iniciación al Jelsé declaraba que “Los Diez no forman ni una secta, ni una institución, ni una sociedad. Carecen de disposiciones establecidas, y no pretenden otra cosa que cultivar el arte con una libertad natural.” (Memoria Chilena. 2021). Con actos colectivos como exposiciones, conferencias, publicaciones de libros y revistas, dieron vida a una serie de expresiones literarias, artísticas y arquitectónicas, como la Revista de los Diez, la controversial publicación de Fragmentos (1921) del poeta ficcional afgano Karez -I- Roshan, o La casa de los Diez, ubicada en Santa Rosa con Tarapacá, actual Monumento Histórico de Chile.

Fue en ese círculo intelectual que Julio Bertrand desarrolla una corta vida de dominancia en variadas disciplinas, siendo quizás la fotografía la herramienta que trascendió en su trayectoria, cultivada desde su juventud en sus viajes por Europa. Actualmente esto permite observar el origen de sus primeras obras; las Casas de Altos en la Av. Matucana y el Cité las Palmas, registro capturado por su propio lente, y que, dado su cercano emplazamiento, suponen un desarrollo paralelo, y de esta manera reconstruyen la vida urbana quintanormalina del pasado. En cuanto a su relevancia como esteta, la obra de Julio Bertrand no tan solo compete a las Casas de Altos que aún forma parte del patrimonio quintanormalino, sino que el registro fotográfico de estas tiene un valor en sí mismo para la fotografía y arquitectura como disciplinas.

 

 

Esquema de emplazamiento Casas de Altos de Matucana y cité Las Palmas

Fuente: SECPLA Municipalidad de Quinta Normal, en base a Plano de Santiago 1910-1920 de Biblioteca Nacional Digital

A un costado de la Quinta Normal, por la misma Av. Matucana es donde aún se levanta el Cité las Palmas, Inmueble de Conservación Histórica de la comuna de Santiago, y lugar donde Julio Bertrand residió por largos años junto a su familia. Este cité aún mantiene la inscripción J. BERTRAND – VIDAL / ARCH- 1914, y dado que las fotografías existentes que muestran aún trabajos de obras de la construcción son de 1913, es que se puede concluir que tanto este cité como las Casas de Altos, que se ubican a tan solo doscientos metros al norte por Matucana, comparten año de edificación. El bloque continuo de al menos cinco casas, dado su emplazamiento, pertenecía originalmente a la comuna de Santiago, y no fue hasta los noventa que el límite oriente entre comunas se traslada desde Villasana a Matucana, provocando así que desde entonces las Casas de Altos de Matucana pertenecen a Quinta Normal hasta el presente. De aquellas cinco casas, hoy solo quedan tres de ellas, siendo parte la escueta obra arquitectónica de este arquitecto, fotógrafo y artista que es parte de la trayectoria cultural de Quinta Normal.



 

Fotografías Casas de Altos de Matucana

Fuente: Julio Bertrand, 1913 / SECPLA, Municipalidad de Quinta Normal, 2022

 

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